Legislació lingüística - cdlpv

Levante, 21.01.2005

Calpe ve posible admitir la unidad de la lengua si se fomentan las formas valencianas en el exterior

A. G., Valencia

Algunas de las voces más autorizadas del sector de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) procedente de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) —entidad contraria a la unidad de la lengua— se mostraron ayer dispuestas a «colaborar» con el resto de académicos para «salvar la situación». Algunos de los componentes de este sector —minoritario en la AVL— se reunieron ayer tarde de manera informal para comentar los últimos movimientos en la institución. La predisposición mayoritaria, según los comentarios recabados por este diario, era favorable a apoyar el dictamen sobre la entidad del valenciano, siempre que se recojan algunas de sus inquietudes. Tal como publicó ayer este diario, el portavoz del Consell, Esteban González Pons, alcanzó un principio de acuerdo con una representación del grupo de defensores del dictamen vetado el 22 de diciembre por el que el Ejecutivo no se opondría al texto siempre que se elimine el «valenciano/catalán» y se olviden los gestos de disculpa exigidos tras la entrada en el pleno del conseller Font de Mora. Tras este preacuerdo —avalado por la mayoría de los trece partidarios del dictamen—, los flecos están en recabar el apoyo de la minoría de la RACV para evitar una votación en un clima de división y en obtener el visto bueno de Francisco Camps.

El académico Àngel Calpe reconoció ayer a este diario que «parece existir una aquiescencia sobre la idea de que la AVL ha de aprobar algún papel y no se han de pedir responsabilidades». Calpe, que es miembro también de la RACV y fue uno de los 4 redactores del dictamen aunque en el último momento decidió no firmarlo, no se opuso a respaldar un documento que reconozca la unidad de la lengua —elemento esencial para el grupo de los trece—, «siempre que lo que venga detrás esté claro y matizado».

El académico hizo hincapié en la necesidad de profundizar en el modelo de lengua valenciano, un aspecto que, dijo, «se quedaba corto» en el proyecto de dictamen que él llegó a firmar, pero del que luego se apartó. «Se ha de modificar —afirmó— para insistir en la peculiaridad del valenciano, de forma que no quede diluido y se permita su proyección externa en un plano de igualdad con el resto de modalidades territoriales». En otras palabras, dijo, que a este modelo se le reconozca como serio y no sea «de ir por casa».

Calpe destacó, no obstante, que por ahora no se les ha hecho llegar ningún texto, aunque «no creo que tarde», vaticinó. Asimismo, quitó importancia al problema del nombre: la fórmula Moratinos no la considera operativa en todos los ámbitos y la doble denominación «puede ir bien en algún lugar», señaló.

Otros miembros de esta ala de la AVL (compuesta por 5 personas) incidieron asimismo en que nunca se cerraron al diálogo y la posición es así de «colaborar en busca de una salida».