Legislació lingüística - cdlpv

Levante, 24.07.2003

La Acadèmia critica a Camps por financiar la RACV pese a no respetar la normativa

Figueres protesta por carta al jefe del Consell por subvencionar el diccionario de las Normes del Puig

La presidenta de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), Ascensión Figueres, reveló ayer que la junta de gobierno ha decidido enviar una carta al presidente de la Generalitat en la que le indica que la financiación del «Diccionari Ortogràfic» de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) choca con la ley de creación de la AVL, ya que esta obra no respeta la normativa oficial. El asunto no estaba previsto que saliera a la luz ahora, tras el conflicto con el Consell por el nombre de la lengua.

A. G., Valencia

No entraba en los planes del día de la presidenta de la Acadèmia Valenciana de Llengua (AVL), Ascensión Figueres, abrir un nuevo foco de tensión con la Generalitat después del conflicto por la creación de la ponencia sobre el nombre del idioma. Pese a ello, ese espacio de libertad y descontrol del pleno que son los ruegos y preguntas permitió que el académico Honorat Ros pusiera sobre la mesa la oportunidad de que la institución actúe ante la reciente aparición del Diccionari Ortogràfic de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) —entidad guardiana de las Normes del Puig y que no acepta la normativa oficial, emanada de la AVL— financiado por la Generalitat y la Diputación de Valencia.

La vehemencia verbal del académico llevó a Figueres a pedir a este que retirara el calificativo de «prevaricadores» que aplicó a los responsables de estas instituciones, Francisco Camps y Fernando Giner, respectivamente, por subvencionar esta obra de la RACV, cuando la ley de creación de la Acadèmia establece que las decisiones de esta «tendrán que ser observadas» por todas las entidades que cuentan con financiación pública. El presidente de la sección de Fomento del Valenciano aceptó retirar el adjetivo, porque, afirmó, «no soy quien para juzgar», según el relato de varios académicos, aunque mantuvo su argumento de que esta actitud del Consell no [sic] dificulta la promoción de la lengua.

Figueres (ex diputada del PP, partido que preside Camps) reveló entonces que la junta de gobierno de la AVL ha enviado una carta al presidente de la Generalitat en la que le expone que «si la Acadèmia es la autoridad lingüística no es conveniente alimentar otras entidades», según manifestó a este diario un portavoz oficial. Todo ello, «en términos de cordialidad», precisó la citada fuente.

Figueres dio ayer por remitida la carta, aunque algunos académicos reclamaron pruebas de que así ha sido. Según ha podido saber este diario, la idea de enviar a Camps un documento de estas características surgió de la secretaria de la AVL, Marisol González, en la última junta de gobierno y, aunque inicialmente provocó las reticencias de la presidenta, fue finalmente aceptada.

Se da la circunstancia de que la Acadèmia cuenta con seis miembros procedentes de la RACV y que incluso uno de ellos, Àngel Calpe, ha colaborado en su Diccionari ortogràfic.