Legislació lingüística - cdlpv

Levante, 07.12.2003

Cuestión de nombre

La intención de la AVL era iniciar un proceso lento sobre una denominación científica más acorde con la realidad valenciana y que debía contar con Cataluña en su fase final

A. G., Valencia

La última polémica sobre el nombre de la lengua autóctona servirá a los más jóvenes para entender por qué la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) se llama así, de esa manera imprecisa. La cuestión de la denominación del idioma continúa abierta 41 años después de que Joan Fuster publicara Qüestió de noms y la AVL (su sección de Gramática) decidió en su última reunión intentar sentar las bases para cerrar ese conflicto mediante un nombre que designe científicamente la lengua compartida y sea aceptado por todos, sin recelos. Cuatro académicos han quedado encargados de elaborar el documento pertinente, pero —tras desvelar la noticia este diario— los más altos representantes de las instituciones valencianas rechazaron cualquier actuación que pueda atacar el nombre de «valenciano», recogido en el Estatut d'Autonomia. Y, como caído del cielo, al debate académico se unió la decisión del Ministerio de Educación —amplificada por la conselleria local— de incluir el valenciano como lengua diferenciada en los planes de estudio de las escuelas oficiales de idiomas, en función de que es una lengua reconocida estatutariamente.

La intención de la Acadèmia, si la situación política no la aborta —a los miembros, al menos, no se les ha indicado así—, es iniciar un proceso que pueda acabar en un gran consenso sobre el nombre científico de la lengua. La decisión definitiva, afirman propios miembros de la institución, debería contar al final con la aquiescencia del Institut d'Estudis Catalans (IEC) para que pudiera ser operativa. Pero antes, advierten, es fundamental asentar un amplio consenso en la propia Acadèmia y en la sociedad valenciana alrededor de la solución adoptada. Por ello, no se marcan límites. Como publicó este diario, la primavera de 2004 es la fecha de referencia para tener un texto inicial. A partir de ahí, todo dependerá de la situación política y social, pero el recorrido se prevé largo.

La cuestión del nombre de la lengua no surge en la Acadèmia de manera predeterminada. Si se ha planteado ahora en la sección de Gramática es porque ésta ha tenido que afrontar la redacción de los textos preliminares del Diccionari ortogràfic, que ha de ser la primera publicación normativa de la institución (la presidenta, Ascensión Figueres, ha insistido, tras varios aplazamientos, que estará en el primer semestre de 2004). Este diccionario reproducirá literalmente el circunloquio sobre la identidad de la lengua utilizado en el dictamen del Consell Valencià de Cultura sobre el idioma y, después, en la ley de creación de la AVL. Así se acordó inicialmente en la sección de Gramática, según informaciones recabadas por este diario. No obstante, la intención es que el proceso iniciado lleve a evitar las perífrasis en documentos posteriores y designar a la lengua con un término claro y que no hiera sensibilidades.

El esquema de partida sería permitir un abanico de posibilidades para denominar la lengua común en el interior de los diferentes territorios. No se cierra la puerta, incluso, en ese ámbito al término «lengua valenciana» —tal como el catedrático y académico Jordi Colomina ha apuntado—, tradicionalmente defendido por los contrarios a la unidad lingüística y vetado en el mundo universitario. La denominación científica del idioma con más posibilidades de cara al resto del Estado y el extranjero, podría ser una fórmula mixta (valenciano-catalán o catalán-valenciano), en la línea también que propugna Colomina. No obstante, las fuentes consultadas precisan que para que esta solución tenga éxito será siempre necesario que las instituciones transijan y que tengan claro que lo que está en juego es la denominación científica (la reconocida por la romanística internacional es la de «catalán» y «lengua catalana») y no la estatutaria, que queda al margen de una institución académica como la AVL.