Legislació lingüística - cdlpv

Levante, 01.10.2002

La Acadèmia aplaza de nuevo pronunciarse sobre la normativa de los libros de texto

El pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) evitó ayer contestar a la editorial que había presentado sus libros de texto para que se evaluara la validez de su normativa. Los académicos consideraron que su respuesta llega ya tarde para este curso, aunque no ponen en duda la corrección de los materiales recibidos. La AVL acordó elaborar unos criterios «orientativos» para la redacción de libros de texto, que, según dijo la presidenta, irán por la vía de «la valencianización».

A. G., Valencia

La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) volvió ayer a recurrir a una meditada ambigüedad para evitar pronunciarse sobre la validez normativa de los cuatro libros de texto presentados por la editorial Bromera ante la máxima autoridad lingüística de la Comunidad. La respuesta aprobada por 15 votos a favor, uno en contra y una abstención es un ejercicio casi bizantino que consigue no herir ninguna sensibilidad y deja sanos y salvos a los académicos ante los ojos de los sectores de dónde proceden.

Dice así: «Los materiales presentados no pueden ser objeto de informe de adecuación a la normativa lingüística de la AVL con validez para el curso 2002-2003, sin poner en duda que se ajustan a dicha normativa». Eso sí, la Acadèmia se compromete a acelerar los trámites de procedimiento «tanto como sea posible» para que sus informes puedan ser útiles.

La AVL salvó así de nuevo otra situación comprometida, ya que se veía ante la tesitura de declarar oficialmente si unos libros de texto donde se utiliza el demostrativo «aquest» y las terminaciones verbales en «-eix» son correctos, pese a ir en contra de la línea marcada durante los últimos años por la conselleria de Educación.

El asunto llegó al pleno porque siete académicos lo solicitaron por escrito y con sus firmas, pero en la reunión de julio (la última hasta la de ayer) se aplazó el debate al observar que las discrepancias de partida eran amplias. La respuesta a Bromera había generado diferencias los últimos días en la sección de Asesoramiento Lingüístico. Ayer se saldaron evitando de nuevo una respuesta concreta sobre la validez de estos libros.

Criterios para la «valencianización»

Sí que se consiguió un consenso absoluto sobre el procedimiento a seguir con los materiales que se reciban. Lo primero, dijo la presidenta, Ascensión Figueres, será la elaboración de unos criterios lingüísticos «orientativos» sobre la redacción de libros de texto, para lo que se deja la puerta abierta a informes externos. Después los técnicos de la AVL estudiarán los libros en cuestión y la citada sección de Asesoramiento elevará al pleno una propuesta de resolución. La contestación final será escueta: se informará favorable o desfavorablemente acerca de si se ajustan a la normativa oficial.

Pero eso será en el futuro. Ahora están aún por confeccionar los criterios. Figueres aseguró que se prepararán de forma «urgente». Y no serán «una lista de palabras prohibidas», añadió, porque los académicos no son «una policía lingüística». El espíritu será, no obstante, el de la «valencianización», afirmó la presidenta.

El vicepresidente de la institución, Josep Palomero, subrayó el tono «muy amigable» y propicio al consenso que reinó durante toda la reunión, «incluso en los puntos que a priori parecían más polémicos», como el de los libros de texto.

Palomero insistió en que «no se aplaza» ninguna decisión. Simplemente, «será la sección [de Asesoramiento] la que irá estudiando los libros». El vicepresidente figura precisamente como coautor de alguno de los materiales curriculares presentados a la Acadèmia para su aprobación.

En otro orden de cosas, los académicos acordaron ayer formalmente la creación de una comisión del Diccionari normatiu valencià. Está compuesta por cuatro miembros de la sección de Lexicografia (Josep Palomero, Jordi Colomina, Rafael Alemany y Artur Ahuir), funciona oficiosamente desde hace unas semanas y tiene como fin agilizar la elaboración de este proyecto, del que se encarga la citada sección.

Los presidentes de todas las áreas de trabajo creadas hace un año pasarán a formar también una comisión de coordinación de la Acadèmia, en la que estarán asimismo los cinco componentes de la junta de gobierno.

El pleno de la AVL dio su visto bueno asimismo a la firma de un convenio con la Universitat de València para la realización del Corpus antroponòmic valencià medieval. El plazo de ejecución de esta lista de nombres y apellidos medievales es de doce meses y el encargado es el profesor de Historia Enric Guinot. Vigilarán de la buena marcha del convenio Ramón Ferrer y Alfons Vila.

La presidenta tendrá un sueldo de 60.000 euros

A. G., Valencia

El pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua aprobó ayer un sueldo de 60.172 euros anuales para su presidenta, Ascensión Figueres. El secretario, Alfred Ayza, cobrará 56.816 euros en el momento que se dedique exclusivamente al organismo. Los académicos dieron el visto bueno a la propuesta de la junta de gobierno, que preveía igual retribución que un conseller para la presidenta y la de un subsecretario para Ayza.

El argumento esgrimido por los principales rectores del ente normativo es el rango que les otorgó Presidencia de la Generalitat. El Consell equiparó el principal cargo de la institución al de conseller y otorgó tratamiento de subsecretario al resto de académicos. El reglamento de la AVL, recientemente aprobado por la Generalitat, prevé que otros miembros, además de presidenta y secretario, puedan tener una retribución fija y periódica. No obstante, en el pleno de ayer los académicos no abordaron este asunto y el debate se limitó a los salarios de Figueres y Ayza.

Retribuciones para un año

La propuesta salarial se aprobó por 12 votos a favor, 5 en blanco y 2 en contra. Los dos afectados se ausentaron durante el debate, pero sí que reclamaron acudir a la votación, según pudo saber este diario. Su participación fue clave en la misma, ya que la iniciativa no hubiera podido salir adelante sólo con el respaldo de 10 académicos, puesto que era necesaria una mayoría cualificada (la mitad más uno de los miembros, o sea, 11). Los sueldos tienen una vigencia de un año y deberán ser renovados en 2003.

El pleno aprobó también el presupuesto para el año 2003, que ascenderá a 3,4 millones de euros, un 3,4% superior al de 2002. Según la información oficial, una cuarta parte de esta cantidad (860.000 euros) irá destinada a la investigación sobre el valenciano. Además, se dedicarán 120.000 euros a fondos bibliográficos y documentales.

Los presupuestos prevén asimismo el establecimiento de convenios y colaboraciones con las entidades donde trabajan los académicos para facilitar las tareas de éstos en la institución. Figueres afirmó ayer que sólo se ha aprobado la existencia de esa línea, pero que aún no existe ningún acuerdo.

El País, 01.10.2002

La Acadèmia asume su competencia para la revisión normativa de los libros de texto

Decide 'no poner en duda' varios títulos a la espera de aplicar el procedimiento

FERRAN BONO | Valencia

El pleno de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) aprobó ayer el procedimiento ordinario para emitir su informe sobre la adecuación a la normativa lingüística oficial de los libros de texto. Lo aplicará en el futuro; de momento, la institución acordó remitir a la editorial que solicitó informes de cuatro títulos ante pegas de la Administración, una comunicación que dice que los 'materiales presentados no pueden ser objeto de informe de adecuación a la normativa lingüística de la AVL con validez para el curso 2002-2003, sin poner en duda que se ajustan a la normativa'.

La Acadèmia asumió así una de sus principales competencias: la de emitir informes sobre la normativa. Pero lo hizo con su ya habitual y confuso lenguaje del sí pero no o no pero sí -'de diplomacia vaticana', apuntó un académico- al menos por lo que respecta al punto del orden del día más polémico: dar respuesta a la editorial Bromera, que había pedido una suerte de amparo a la AVL por utilizar palabras (como aquest) que siguen provocando recelos en la Administración dirigida por el PP, a pesar de estar reconocidas por la propia normativa aprobada por la AVL. Al final, hubo acuerdo en emplear como respuesta la fórmula citada, que dice que aún no se puede emitir informe oficial, pero no duda de que los libros se ajustan a la normativa. Es decir, son normativos. Quince académicos votaron a favor y dos en blanco, de los 17 presentes.

El texto consensuado señala que la Acadèmia 'acelerará los trámites de procedimiento tanto como sea posible, para que sus informes de adecuación de los libros de texto sean útiles para optimizar la calidad de los materiales destinados a la enseñanza del y en valenciano y mientras éstos requieran aprobación oficial'. Este procedimiento, que fue aprobado por unanimidad, consistirá 'en un informe técnico lingüístico sobre los libros que requieran aprobación oficial; con posterioridad, la Secció d'Assessorament elaborará una propuesta de resolución que elevará al pleno y será el máximo órgano de la AVL el que resolverá emitiendo el informe definitivo'. Todo 'este procedimiento tendrá un plazo de tres meses desde la entrada de los libros a la Acadèmia', agrega el texto. A preguntas de los informadores, la presidenta de la Acadèmia, Ascensión Figueres, apostilló que uno de los criterios orientativos podría ser el de la valencianización, si bien reconoció que aún es pronto para abordar este punto. A su lado, el vicepresidente de la AVL, Josep Palomero, resaltó el hecho de que no se había puesto en duda que los libros presentados -en uno de los cuales participa como autor-se ajusten a la normativa.

Otros académicos destacaron el hecho de que al menos la AVL se haya pronunciado sobre una cuestión cuyo orden del día fue incluido (y no aplazado) a propuesta de nueve académicos que defienden las tesis universitarias sobre la filiación del valenciano.

Sueldo de consejero

Tal y como estaba previsto, el pleno de la AVL aprobó también la asignación de sueldos, de momento sólo a la presidenta y al secretario en virtud de su dedicación exclusiva y de su representatividad. La primera cobrará 60.000 euros (lo mismo que un consejero) mientras que el segundo, 56.000 (subsecretario). Además, se aprobó el anteproyecto de presupuesto para el 2003 que se eleva a 3.415.480 euros, un 3% más que este año. Figueres resaltó que un tercio del mismo va dirigido a la investigación. También se acordó que profesores de la Universidad de Valencia realicen una propuesta de corpus antroponímico, así como ratificar la creación de una comisión para agilizar la elaboración del diccionario, formada por Jordi Colomina, Rafael Alemany, Artur Ahuir y Josep Palomero.