El País, 04.02.2002

 

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LA ENSEÑANZA DE LAS LENGUAS AUTONÓMICAS

 

La prisa de los nacionalistas por implantar el euskera enfrenta a los educadores vascos

La demanda de esta lengua es masiva en primaria, pero no en bachillerato y FP

 

EDUARDO AZUMENDI | VITORIA

 

La obligación de que los profesores tengan que saber euskera para opositar en el País Vasco ha reabierto el debate sobre el 'uso político' de este idioma en Euskadi. Este es un repaso a la situación del aprendizaje de sus lenguas propias en las cinco comunidades bilingües.

El empeño por extender al mayor ritmo posible el uso del euskera en el País Vasco ha desatado la polémica sobre los problemas que sufre una parte del profesorado del sistema educativo vasco que no ha logrado aprender el idioma y que paulatinamente se ve desplazado de los puestos de docencia. Una nueva medida adoptada por el Departamento de Educación del Gobierno autónomo impide a los profesores que no sepan euskera apuntarse a las oposiciones. Esta iniciativa y las recientes declaraciones de la consejera de Educación, Anjeles Iztueta (EA), en las que proponía buscar una salida 'digna' fuera de la enseñanza a los profesores que no hayan logrado euskaldunizarse, han contribuido a encrespar los ánimos de la parte de la comunidad educativa no nacionalista.

Con la nueva medida se exige que todos los profesores estén en posesión del perfil lingüístico 1 (conocimiento básico de la lengua vasca para mantener una conversación) o del 2 (permite dar clases de euskera o en euskera) para presentarse a las oposiciones que ha convocado el Gobierno vasco y cuyos exámenes se celebrarán en julio. Sólo se hace una excepción con los interinos que no tienen perfil, pero que estuvieran trabajando en los colegios públicos antes de 1993.

Aunque en Euskadi ningún partido político ni sindicato discute los beneficios del bilingüismo, del que se declaran abiertamente partidarios, el ritmo y los acelerones que los partidos nacionalistas en el Gobierno tratan de imponer al proceso (sobre todo en la Educación) es motivo de constante enfrentamiento entre el Departamento de Educación y los partidos de la oposición PP y PSE y los sindicatos no nacionalistas. Estos acelerones encuentran su justificación en las primeras etapas educativas, como la infantil y la primaria, donde la demanda social para que los niños aprendan en euskera es masiva. Sin embargo, en el bachillerato y, sobre todo, en la FP los estudiantes optan mayoritariamente por aprender en castellano.

Por eso, los partidos no nacionalistas denuncian el 'uso político' que el departamento hace del euskera, al tratar de imponerlo a profesores que no tienen una necesidad inmimente de aprenderlo para poder seguir en activo dentro del sistema. Sin embargo, algunos sindicatos nacionalistas del sector educativo, como LAB (afín a Batasuna) reclaman medidas drásticas para lograr la euskaldunización del profesorado.

El bilingüismo es la principal característica del sistema educativo en Euskadi, donde el castellano y el euskera son las dos lenguas oficiales. El nivel de aprendizaje del euskera entre el profesorado de los colegios públicos ha crecido de manera espectacular en los últimos años, pasando del 5% que conocía el idioma a mediados de la década de los ochenta al 75% actual que es capaz de dar clases de cualquier asignatura en la lengua vasca. Por el contrario, en la red privada concertada sólo la mitad conoce la lengua vasca. El 52% de los alumnos del País Vasco van a centros concertados.

El progreso del euskera en el sistema educativo ha supuesto una importante contribución al aumento de la población euskaldún. Mientras que en 1981 sólo un 20% de los niños entre 5 y 9 años conocían el euskera, ahora ese porcentaje supera el 70%. En la franja de edad de 10 a 14 años se ha pasado de un 19% a un 60% y en la de 15 a 19 años de un 18 a un 43%. En la franja comprendida de los 40 a 59 años los porcentajes de conocimiento del euskera se mantienen respecto a 1981 en torno a un 22%.

La presión por saber el idioma para impartir docencia en la red pública ha desembocado en que exista un colectivo cercano a los mil profesores que no ha logrado aprenderlo (por lo que han perdido su plaza de docencia directa). En muchos casos, la gestión de comedores, del transporte escolar o la dirección de las bibliotecas es su única manera de seguir impartiendo la enseñanza.

La euskaldunización plena del profesorado es la llave para que el departamento abra algunas puertas, entre ellas la de modificar o suprimir los actuales modelos lingüísticos en los que estudian los escolares en el País Vasco. La existencia de dos idiomas oficiales llevó a estructurar la enseñanza en tres modelos: el A (todas las materias se imparten en castellano con el euskera como asignatura), el B (es bilingüe, la mitad de materias se dan en euskera y la otra mitad en castellano) y el D (toda es en euskera, menos la asignatura de lengua española). La constatación de que los alumnos de modelo A acaban sus estudios sin saber euskera obliga a buscar una fórmula más flexible para distribuir la docencia en los dos idiomas.

La demanda social de los modelos B y D ha ido creciendo de manera imparable desde finales de los años ochenta. Así, desde el curso 1994-95 hasta el 1999-2000 se ha producido una reducción del 55% al 39% del alumnado que cursa sus estudios en modelo A, según un informe del Consejo Escolar de Euskadi (un organismo que estudia la evolución del sistema e informa al Gobierno de sus debilidades). El alumnado del modelo B ha pasado del 17% al 21%, pero el mayor aumento se ha producido entre los escolares matriculados en el D: del 28% al 40%.

El progreso de la enseñanza íntegramente en euskera se ha realizado, básicamente, en detrimento del modelo A. Sobre todo, en lo que se refiere a la etapa infantil, donde la educación en euskera y en bilingüe alcanza al 90% de los inscritos. Mientras, el 35% de estudiantes de Secundaria elige el A, por el 25% del B y el 40% del D. En el bachillerato, el modelo A es dominante con el 60% de los alumnos por el 40% del D y en Formación Profesional la enseñanza en euskera es residual: sólo el 10% de estudiantes elige esta opción.

Al hacer un análisis detallado por redes se puede apreciar que el peso de la enseñanza en castellano es muy desigual en ambas. En la pública sólo un 30% de los estudiantes elige el modeloA en el conjunto de las enseñanzas no universitarias, mientras que en la privada concertada este porcentaje asciende hasta el 44%.

La situación en la Universidad del País Vasco es diferente. Los profesores no tienen obligación de aprender euskera al pertenecer a un cuerpo docente regulado a nivel nacional, aunque desde el rectorado de la Universidad del País Vasco (UPV) se está haciendo un esfuerzo por introducir nuevas plazas de profesores bilingües y por ampliar el número de asignaturas que se imparten en euskera. Un 30% de las asignaturas se puede cursar actualmente en lengua vasca y castellano y el resto sólo en castellano. El objetivo es extender la enseñanza en euskera al 80% de las materias no optativas en 2004.

 

 

El Gobierno del PP exige el gallego para dar algunas materias

 

XOSÉ HERMIDA | SANTIAGO DE COMPOSTELA

La obligación de que los profesores tengan que saber euskera para opositar en el País Vasco ha reabierto el debate sobre el 'uso político' de este idioma en Euskadi. Este es un repaso a la situación del aprendizaje de sus lenguas propias en las cinco comunidades bilingües.

También el Gobierno del PP en Galicia exige el conocimiento de la lengua de la comunidad para impartir algunas materias en educación primaria y secundaria. La prueba de gallego tiene carácter eliminatorio en las oposiciones para docentes de educación infantil (de tres a seis años), educación especial y el área de música. No obstante, están eximidos de realizar el examen quienes ya dispongan del título de perfeccionamiento de gallego, que se puede obtener en los numerosos cursillos que organiza cada año la Administración.

En el resto de materias, el gallego no es una condición indispensable para acceder a una plaza de profesor en la escuela pública. Pero, si la logran sin saber gallego, deben superar el curso de perfeccionamiento en dos años.

El presidente de la Xunta, Manuel Fraga, suele ufanarse de la paz lingüística que reina en Galicia. Los grupos nacionalistas -con fuerte apoyo en el profesorado- presionan, sin embargo, en favor de una política más volcada con el gallego. Los sindicatos y agrupaciones pedagógicas nacionalistas reclaman que el gallego tengan carácter eliminatorio en todas las oposiciones docentes, y se quejan del incumplimiento de las reglas actuales sobre la presencia del gallego en la escuela.

La decisión final

El modelo lingüístico elegido en Galicia propicia que, en la práctica, la decisión final dependa en buena medida de lo que acuerde el consejo escolar de cada centro. Según las normas de la Xunta, es obligatorio impartir en gallego un mínimo de dos asignaturas y un máximo del 50% del plan de estudios anual. En infantil se establece que los niños han de iniciarse en la lengua que hayan usado más.

En las zonas rurales suele ser el gallego, y en las urbanas, el castellano.

Según una encuesta que realizó la Xunta en 1998, en el 38,6% de los centros más de los 80% de los niños usa el gallego como lengua habitual al llegar a la escuela. En el 30% de los colegios se produce la situación inversa en favor del castellano. El mismo informe reveló que, en infantil, casi un 40% de las aulas imparte menos de cinco horas lectivas en gallego a la semana, pero otro 40%, da más de 15. En secundaria, el 45% de los profesores admitió que en sus centros no se imparte el mínimo establecido para el gallego. Aunque el informe no lo dice, los sindicatos coinciden en que los centros privados son los que menos cumplen las normas.

 

 

El catalán se ha impuesto sin problemas como lengua vehicular

 

MAR PADILLA | BARCELONA

Educación

El supuesto oasis catalán también podría aplicarse al apartado lingüístico. El catalán es la lengua vehicular, es decir, a través de la cual se imparte la enseñanza, según reza la ley. En 1983, el Parlamento de Cataluña aprobó la Ley de Normalización Lingüística que, en su artículo 14.1, establece el catalán como lengua propia de la enseñanza en todos los niveles educativos. Dos décadas más tarde, según un informe del servicio de Política Lingüística de la Generalitat, el 98,5% del profesorado de primaria y el 81% del de secundaría tiene acreditado el nivel de conocimiento del catalán. Un decreto de 1991 establece que los profesores que opten a una plaza en los centros públicos de enseñanza obligatoria no universitaria deben presentar una acreditación de catalán de nivel C, considerado de 'suficiencia', el inmediatamente superior al grado intermedio.

Pero lo oficial, como siempre, casi nunca se ajusta a lo real, y las aulas, como la calle, son eminentemente bilingües. 'Podemos considerarnos razonablemente satisfechos con el proceso de normalización lingüística, pero siempre es mejorable el uso de la lengua por parte del profesorado y tratar de suprimir esa diferencia de porcentaje que aún da las clases en castellano', razona Pere Solà, director general de Ordenación e Innovación Educativa de la Generalitat. Según Solà, a pesar de la implantación del catalán en las aulas 'se nota un cierto relajo en el empuje inicial de la normalización'. En su opinión, 'algunos profesores, más por cuestión de comodidad, utilizan el castellano en función de la lengua habitual de uso de los alumnos'. Pero el auténtico reto es impulsar el catalán como el idioma de uso también entre los inmigrantes de otros países.

Un estudio del Departamento de Educación del curso 1999-2000 revela que el 89% de los centros de primaria imparten todas las asignaturas en catalán, a excepción de la lengua y literatura castellana y la lengua extranjera. En secundaria, este porcentaje se reduce al 51%. 'La normalización lingüística del catalán se ha llevado con tino', reconoce Luz Jabardo, de CC OO, 'pero no sólo por la voluntad política del Gobierno autónomo, si no sobre todo por el grado de implicación y compromiso de todos los agentes sociales y de la ciudadanía en general'. Según Jabardo, el profesorado ha recibido facilidades para alcanzar el nivel de catalán exigido para dar clases de múltiples formas, y el proceso se ha elaborado con tiempo. Jabardo apunta al fondo de la cuestión: 'Además, el catalán no es una lengua difícil para un castellanohablante'.

En la universidad, según la ley de política lingüística de 1998, 'el profesorado y el alumnado tienen derecho a expresarse, en cada caso, oralmente o por escrito, en la lengua oficial que prefieran'. Y esto es exactamente lo que sucede, al menos en el campo de la docencia. Otra cosa es el ámbito administrativo o de servicios, así como la rotulación, que el catalán ocupa casi en exclusiva.

 

 

Paralización en el crecimiento con el PP

 

NEUS CABALLER | VALENCIA

Educación

La política educativa de la Generalitat en lo referente a la enseñanza del valenciano experimenta una paralización en el ritmo de crecimiento de los últimos años. Ésta es la principal conclusión que se extrae del exhaustivo informe sobre la implantación del valenciano en las escuelas, realizado por el profesor Vicent Esteve -y avalado por plataformas de organizaciones sociales y partidos de la oposición de la comunidad- con motivo de la celebración en octubre pasado del 18º aniversario del Estatuto de Autonomía. Pese a este escenario de pesimismo, en los colegios e institutos públicos y concertados valencianos, 106.000 alumnos de primaria (de un total de 370.000) y 34.000 de secundaria (de 309.000) estudia íntegramente en la lengua autóctona cooficial.

El retraso en la normalización del bilingüismo -consagrado en 1982 con el Estatuto- ha sido reconocido por la Administración del PP: la Consejería de Educación admitió de manera pública y oficial al inicio de curso que, pese a la implantación de 655 líneas de enseñanza totalmente en valenciano en primaria (en 1995, último año de gestión socialista ya había 511), existe una obvia 'falta de continuidad' en la implantación en los niveles siguientes. Así, esos 655 grupos en valenciano se reducen a sólo 230 en ESO.

Para revertir esta situación que impide la 'consolidación' del bilingüísmo, el cuarto consejero de Educación del Gobierno de Eduardo Zaplana, manuel Tarancón, anunció en mayo pasado en las Cortes valencianas que 'se exigirá el conocimiento del nivel medio de valenciano en la convocatoria de 2.800 plazas docentes', que tendrá lugar en junio próximo. Para garantizar que los maestros y profesores aspirantes puedan 'acreditar el nivel medio exigido', Tarancón, precisó que 'la Administración ha diseñado un Plan de Formación Lingüístico Técnico', complementario a los cursos de formación que ya venía realizando anualmente la Junta Qualificadora de Coneiximents, con dos convocatorias extraordinarias de exámenes, además de las ordinarias. El objetivo del plan es que 'en el plazo de un año, los nuevos aspirantes puedan optar en igualdad de condiciones a una plaza'.

 

 

La inmersión de una población con numerosos inmigrantes

 

ANDREU MANRESA | PALMA DE MALLORCA

Educación

En la turística y diversa comunidad de Baleares se experimenta, sin colisiones ni excesivos traumas entre escolares, familias y docentes, un modelo educativo de normalización de la lengua catalana, la propia y oficial de estas islas junto al castellano. En este marco legal todas las plazas de profesorado están catalogadas como bilingües y ello ha supuesto que los educadores -10.300, de los que 7.200 trabajan en centros públicos- se han capacitado o se han reciclado de manera obligatoria para ejercer en infantil, primaria y secundaria.

El Gobierno de coalición de socialistas, nacionalistas y ecologistas desarrolla en las escuelas e institutos la normativa básica que se aprobó en la época de hegemonía del PP (1983-1999), que indica que 'la lengua catalana es la vehicular y de enseñanza-aprendizaje'. Los objetivos actuales son de 'mínimos', que en general supone impartir en catalán el área de Ciencias Sociales y de la Naturaleza y otras materias, hasta alcanzar el 50% del horario lectivo del alumno.

Cada centro puede reflejar en su proyecto lingüístico un programa de 'máximos', con clases sólo en catalán, pero con la asignatura de lengua castellana. El director general de Administración Educativa, Jaume Morey, asegura que 'la competencia bilingüe del alumno en todo el trayecto es correcta, sin mermas'.

Pero el aterrizaje de población procedente de otros países de la UE, que se inició en los años sesenta, pone en riesgo la supervivencia del uso social del catalán. Existen colegios en los que el 70% del alumnado no tiene como lengua propia el catalán, o mallorquín o ibicenco, como se denomina popularmente. Con el criterio Una lengua nos une, la Consejería de Educación programa 'la inmersión lingüística con eficacia y respeto a las identidades de origen', según el director general de Normalización Lingüística, Joan Melià.