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Bibliografia
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desatenció benigna

  1. (Citació de Comajoan i Solà, El País, 21.01.2005)

    «En realidad, el argumento mercantilista de Lodares suena a lo que los sociolingüistas Suzanne Romaine y Daniel Nettle, hablando de la disminución de la diversidad lingüística, han llamado "desatención benigna", que consiste en disfrazar de fuerzas de mercado, comunicación a escala global y modernización lo que en realidad es fuerza coercitiva y discriminación.»

  2. Fitxes relacionades:
  3. (Tret de: «Reformas constitucionales en Guatemala»)

    «El tercer argumento es la típica postura liberal de la "omisión bienintencionada" o "desatención benigna", según la cual: "la identidad étnica, como la religión, es algo que la gente debería poder expresar libremente en su vida privada, pero que no concierne al Estado. El Estado no se opone a la libertad de las personas para expresar su filiación cultural concreta, pero no abona tales expresiones; [...] Los miembros de los grupos étnicos y nacionales tienen por tanto libertad para intentar mantener todos aquellos aspectos de su herencia o identidad étnica que deseen, siempre que ello no entre en contradicción con los derechos de los demás. [...]

    Esta separación del Estado y la etnicidad imposibilita cualquier reconocimiento legal o gubernamental de los grupos étnicos, así como cualquier uso de criterios étnicos en la distribución de derechos, recursos y deberes".

    Como explica Kymlicka, la "omisión bienintencionada" no puede responder a las complejidades de la realidad multicultural de un país, pues "Un Estado multinacional que concede derechos individuales universales a todos sus ciudadanos, con independencia del grupo al que pertenezcan, puede parecer neutral entre los diversos grupos nacionales. Pero, de hecho, este Estado puede (y a menudo lo hace) privilegiar sistemáticamente a la nación mayoritaria en diversos aspectos fundamentales; por ejemplo, en el trazado de las fronteras internas; en la lengua que se usa en las escuelas, los tribunales y los servicios gubernamentales; en la elección de las festividades públicas y en la división del poder legislativo entre los gobiernos centrales y locales.

    Todas estas decisiones pueden reducir espectacularmente el poder político y la viabilidad cultural de una minoría nacional, al tiempo que refuerzan los de la cultura mayoritaria".

    Además, aludir a la necesaria neutralidad del Estado y sus instituciones respecto a la pertenencia etnocultural parece un cinismo histórico pues ahora se piden políticas públicas "ciegas en materia de color" cuando por muchos años las mismas fueron deliberadamente diseñadas para favorecer a un grupo étnico a costa de otro. Desde un punto de vista ético es justificable, por ejemplo, conceder derechos especiales de representación a grupos históricamente marginados, que debido a esa historia de discriminación y opresión hoy continúan sufriendo injusticias.»

  4. (Tret de: «Multiculturalismo y "consensus"» de Carlos Alberto Carvajal Correa, Revista de Ciencias Humanas, 16)

    «Bien es sabido que después de la segunda guerra mundial las distintas posiciones liberales han coincidido con la filosofía plasmada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y han cifrado allí las esperanzas de solución a la discriminación padecida por las minorías nacionales y los grupos étnicos. Según estas tesis, dichas minorías quedarán protegidas garantizando los derechos civiles y políticos a todos los individuos, independientemente del grupo al que pertenezcan, ya que precisamente es circunscrito a un grupo como se ejercen las libertades de conciencia, asociación, expresión etc.

    Tales posiciones se han inspirado en la solución alcanzada para los conflictos religiosos que se presentaron en el siglo XVI en los estados europeos, solución basada no en la obtención de beneficios especiales a minorías religiosas, sino en la separación de la iglesia y el estado, lo que redujo el asunto religioso a la esfera individual. Esta solución se ha tomado como modelo para tratar las diferencias culturales desde una política de estado, haciendo que éste se comporte como dicen con "desatención benigna" o ciego en estas materias, razón por la cual no pueden mantenerse derechos o status permamentes a ciertos grupos con el fin de reconciliar las diferencias tradicionales.»