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Bibliografia
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de caber

  1. Trobe en la Gaceta de Madrid, núm. 60, 1 de març de 1931, annex únic, pàgina 9, Jutjat de Primera Instància de Puente del Arzobispo:
    Una tierra titulada Vega de Ucedo, sita en término municipal de Alcaudete de la Jara (Toledo), de caber veinte fanegas, equivalente s a nueve hectáreas y sesenta y seis áreas.
  2. Localitze en el Corde (setembre 2008) alguns exemples antics que poden tindre una relació amb l'exemple anterior:
    Y assí mismo se mandó que las medidas de las onças y libras, que responden a los pesos de miel, y azeite, y agua, se ajusten con las onças que se han de usar; y que, fuera d'éstas, aya en las boticas otras medidas sólo mensurales, las quales para todos los licores han de ser iguales. Y el caber de la onça mensural es de 6 dragmas y 2 escrúpulos de peso de azeite. Y la libra, por la mesma razón, han de caber diez onças de peso de azeyte y estas onças con que se ha de pesar el azeite ha de ser de las dichas.
    (Francisco de Vallés, Tratado de las aguas destiladas, pesos y medidas de que los boticarios deben usar, 1592)

    La mitad de un majuelo, que llaman de la Cueva, al paso de Val de la Fuente, de caber de tres aranzadas, linde de majuelo de herederos de Alonso de Ugena, en quince mil maravedis.... 15 M

    Anònim, Traspaso del tercio y quinto de Doña Catalina de Salazar en favor de su hermano Francisco de Palacio..., 1612)
  3. No aconseguixc trobar-la, però, en cap drae (actual o passat). Sí que recull la locució el dea (s. v. caber):
    loc adj de caber. (reg) Que tiene la extensión [que se expresa (compl de medida numérica)]. | Lan 2.11.61, 7: Las fincas que se venden son las siguientes: 1ª Un plantío de vides... 6ª Olivar al mismo sitio que las anteriores, de caber 21 áreas y 48 centiáreas.

    Hi ha un comentari interessant sobre l'ús del verb caber en castellà, que pot ser que relacione esta expressió amb un ús del camp del dret (Anales de la Facultad de Derecho, tercera època, vol. II, gener a desembre de 1955, núm. 4, Universitat de Chile, Facultat de Dret; en línia: 16.09.2008):

    Caber (artículos 718, 1.344, 1.184. El latín capere significa 'coger, contener', sentido que conserva en español su derivado caber: este barril cabe cuatro arrobas; el sombrero no le cabe en la cabeza. Pero este significado tiende a desaparecer y desde muy antiguo en español caber significa lo contrario: estar contenido. Los que en la embarcación no cupieron, quedaron abandonados en la isla; en diez leguas dos hombres no cabían. Este y no otro es siempre el sentido que Bello da a la voz caber en el Código.

    Cada uno de los partícipes de una cosa que se poseía proindiviso, se entenderá haber poseído exclusivamente la parte que por la división le cupiere durante todo el tiempo que duro la indivisión.
    Esta ficción legal se refiere a la parte contenida dentro de su cuota (la parte que le cupiere), no a la parte que excede de su cuota, porque esa no le cabe, no está contenido en su derecho, y por ende, en esa parte su posesión empieza con la división.

    Lo mismo dice el artículo 1.344:

    Cada asignatario se reputará haber sucedido inmediata y exclusivamente al difunto en todos los efectos que le hubieren cabido, y no haber tenido jamás parte alguna en los otros efectos de la sucesión.

    En otros términos, es sucesor directo del difunto en los efectos que caben en su cuota (cuyo valor está contenido en su cuota), y no ha tenido jamás parte alguna en los otros efectos de la sucesión, de modo que si también adquiere dichos efectos que no caben en su cuota, en los cuales no ha tenido jamás parte alguna, los adquiere de los otros consignatarios por un título diferente del título gratuito sucesorio.

    Confirma este sentido de caber el artículo 1.184:

    «la mitad de los bienes... se dividirá por cabezas o estirpes entre los respectivos legitimarios, según las reglas de la sucesión intestada; lo que cupiere a cada uno en esa división será su legítima rigorosa».
    Lo que cupiere, esto es, lo que estuviere contenido en esa cuota.

    La Corte Suprema no lo entiende todavía así, y estima que adquiere el consignatario, también a título gratuito de herencia, lo que excede de su cuota, lo que no cabe en ella, y que, por ello, paga a sus coherederos mediante un precio o compensación en dinero. Esta contradicción mental de diputar por gratuito lo que es oneroso, desaparecerá algún día de la mentalidad de los jueces.